Autora: Stefany Romero

También se dedica a la venta de artesanías hechas  a mano y que distribuye en ferias y actividades culturales.  

Julio José Sánchez, es un joven residente en el barrio Dolores del municipio de Chinameca en el departamento de San Miguel, muy reconocido como uno de los pocos emprendedores que realizan el procesamiento de la fruta deshidratada en la zona oriental del país. 

Sánchez explicó que el oficio de crear la fruta deshidratada es una iniciativa que tomó de forma autodidacta. «Aprendí a pura lectura, a puros videos de youtube, google y mucha prueba y error. No fue algo que me hayan enseñado; sino que yo me ponía a ver en internet y ahí empecé a hacer pruebas y poco a poco aprendí», comentó Sánchez. 

La fruta deshidratada tiene un procedimiento de alrededor de 3 12 horas, dependiendo de la fruta y para su preparación se utiliza varios tipos de frutas como piña, mango, manzana, pera, banana, zanahoria entre otros.  

«La fruta se corta en porciones de 2 a 3 milímetros, se pone en la bandeja y se coloca en un horno. Este horno lo que hace, es eliminar el agua de la fruta y al final deja la fruta con sus propiedades y sus vitaminas. Luego se empaca y así la fruta puede estar almacenada de 2 a 3 años y no se pudre ni se arruina», sostuvo el joven. 

Pero deshidratar fruta solo es uno de sus trabajos, pues también se dedica a hacer artesanías, con respecto a estas comentó que fue algo que le gustó desde pequeño, pero desarrolló por completo su talento viendo a otros artesanos. 

«Mi familia se dedicaba a la creación de flores y yo me ponía a ayudarles y ahí fue donde me fue gustando el tema de la artesanía. Después en la universidad me incorporaba a grupos de arte y de música andina y como asistíamos a varios eventos, ahí conocí a varios artesanos y me llamó la atención lo que ellos hacían, y así fue como me fui incorporando por poquito», explicó el artesano. 

Las artesanías que elabora son a base de piedras naturales como jades, amatistas, ónix, ojos de tigre, turquesas, entre otros más. «Son piedras naturales y la mayoría son importadas de México, China y Guatemala», mencionó Sánchez. 

También contó que hace algunos años empezó a estudiar la licenciatura en letras en la Universidad de El Salvador, pero por problemas personales no pudo seguir estudiando, por ello se ha dedicado enteramente a las dos labores que más le apasiona.  

«No pude seguir estudiando, pero me gusta lo que hago, y gracias a Dios he tenido mucha aseptación por las personas que me compran», agregó. 

Asimismo dijo que el negoció que más ha tenido aceptación ha sido el de la fruta deshidratada, ya que distribuye sus productos a algunos comedores, ferreterias, librerias, chalets, tiendas entre otros lugares, lo cual le ha permitido tener buenos ingresos. 

«Recibo la fruta, la proceso y la distribuyo y espero en unos meses más generar empleo local, porque definitivamente yo solo ya no puedo», dijo el joven. 

Por otra parte, las artesanías solo son comercializadas en eventos, festivales, y ferias por lo que es un ingreso más a largo plazo con esa labor. 

«Mi fuerte es la fruta deshidratada, porque eso es lo más auténtico qué hago, pues artesanos hay muchos, pero el trabajo de la fruta deshidratada casi nadie lo hace, incluso aqui en oriente soy casi de los únicos que hacen ese trabajo. Habemos quizá como unos tres los que hacemos ese trabajo aqui en la zona oriental», aseguró el joven emprendedor. 

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