Autora: Flor Chica

La profesional cuenta ahora con dos laboratorios clínicos a disposición de los pobladores.  

Yamileth Chicas, es una profesional multifacética originaria del caserío Los Quebrachos, municipio de Jocoaitique, Morazán.  

Chicas es profesional en laboratorio clínico, tiene un técnico en electricidad residencial, y actualmente estudia nutrición. Desde que inició sus estudios de educación media sabía que quería sobresalir y ser independiente, por ello con mucho esfuerzo ha estudiado y alcanzando sus metas. 

«Comencé con mis estudios porque cuando estaba adolescente, decía no quiero ser como el resto. Entonces ahí nace la idea de estudiar una carrera universitaria, bueno siempre quise eso, pero no tenía bien definido que estudiar”, dijo la laboratorista.  

Comentó que se dio cuenta que le gustaba el área de medicina, por lo que solicitó una beca para estudiar en Cuba, pero tiempo después hubo un problema y la beca le fue suspendida sin que ella pudiera iniciar la carrera. 

Pero eso no la desmotivó y buscó trabajo para costearse sus estudios, por lo que trabajó en una Organización No Gubernamental (ONG), durante un año.  

A pesar de que le gustó el trabajo, ella mantenía el deseo de superarse y ser una profesional, fue así como solicitó nuevamente una beca, pero esta vez en el país.  

“Vi la oportunidad de estudiar laboratorio clínico, ya que me percaté de que en mi comunidad no había muchas personas estudiando esa carrera, entonces dije por esta me voy”, recordó. 

Fotografía: Flor Chicas.

Además de desempeñarse como laboratorista, también nos habló de su faceta como madre de familia. 

«No es fácil cuidar y tratar de educar lo mejor que pueda a mi hijo y dedicarme a mi trabajo, eso me ha costado mi cuerpo, lo digo así porque a raíz de tanto estrés subí mucho de peso, pero como a mí me gustan los retos, estoy estudiando nutrición por lo mismo para en su debido momento ser ejemplo de que todo en la vida es posible «, comentó la joven.  

La profesional comentó que por un año pausó sus metas personales para dedicarse entero a su hijo.  

«Durante ese tiempo que viví en casa del papá de mi hijo hubo un día que me quedé pensando, me dije a mi misma, Yami a que has venido a este mundo, recuerdo que estaba haciendo ejercicio e inmediatamente hice mi maleta y me vine para la casa de mi madre, empecé a hacer mi currículum, empecé a meter papeles, y luego una amiga me dijo aplicara a un trabajo en Cacaopera», recordó Chicas. 

Pero después de varios tropiezos en el referido empleo vio como necesidad abrirse su propio camino a través de su propio negocio. 

«Le dije a mi familia quiero poner un laboratorio, en ese tiempo trabajaba en uno, no ganaba mal. Y casi siempre las personas tienen miedo entonces no te motivan, pero es por lo mismo de que siempre nos inculcan ese miedo. Entonces dije tengo que hacerlo”, señaló la profesional. 

Poco después sacó un crédito y se asoció con una profesional más para poder abrir el laboratorio y aunque como todo comienzo nada es fácil recordó que lo que entraba para el laboratorio era mínimo, “el primer día me llegaron tres clientes y yo feliz de la vida», recordó con una sonrisa la también emprendedora.  

Actualmente tiene dos laboratorios en el departamento, uno en Meanguera y el otro en Jocoaitique que llevan por nombre «MEDILAB».  

Quienes la conocen admiran su entrega y empeño para salir adelante, “es digna de admiración, a pesar de todo lo difícil que ha sido para ella ha salido adelante, algo que la caracteriza es que no se da por vencida y a pesar de no tener el apoyo directo de nadie, ha logrado mucho. La conozco desde hace mucho tiempo y puedo decir que merece lo que ahora tiene por ese gran esfuerzo que siempre ha hecho», comentó Cecilia Márquez, amiga de Chicas.  

La profesional que nunca se cansa de aprender dijo que los jóvenes deben creer en ellos mismos, y nunca dejen de soñar, tienen que enfocarse en lo que quieren y luchar para conseguirlo con trabajo duro.

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