El artista ha dedicado su vida a expresar desde las artes su forma de sentir y pensar. 

Daniel Eguizábal es un artista salvadoreño de 60 años que a lo largo de su vida ha visto en las cosas pequeñas la belleza que otros podrían pasar por alto y las ha convertido en soberbios poemas, canciones o pinturas que luego comparte con otros. 

El artista sostuvo que su amor por la poesía comenzó cuando tan solo tenía 11 años de edad, tras un arrebatador deseo de expresar lo que estaba sucediendo una noche de luna llena.  

“Francamente sentía que la luna se metía por la puerta y me vi obligado por fuertes impulsos a comunicar o responderme así mismo tales sucesos que están estrechamente ligados a la realidad entre estos la madre naturaleza, cambios sociales, la complejidad de la vida, el amor, entre otros”, señaló el artista. 

La poesía fue el comienzo por descubrir su talento, comenzó expresando lo que siente, quiere, puede y su intento por perfeccionar vino tras las muchas lecturas de grandes poetas como Pablo Neruda, Rubén Darío, Alfredo Espino, Roque Dalton García y el trabajar con verdaderos maestros de la poesía como Ulises Masís, David Escobar Galindo, Javier Alas, Otoniel Guevara, entre otros.  

Señaló que surgimiento de su interés por las artes comenzó en su hogar, que a pesar de ser una familia con pocos recursos, contaba con libros de poesía escritos por grandes poetas y una radio dónde contó que sus padres escuchaban buena música y de esta forma él se fue empapando de las armonías que escuchaba alimentando su conocimiento musical.  

A sus 9 años de edad le ofrecieron una beca para ir a la “Escuela Libre de Dibujo y Pintura” ubicada en la Universidad Nacional de El Salvador, esta era dirigida por Camilo Minero y así fue como tomó conocimiento y amor por la pintura. 

Fotografía: Litzy Flores.

Al ser una familia de pocos recursos de niño intentó fabricar su propia guitarra de la cual solo hizo la silueta de madera hasta que más adelante con los ahorros de lo que le daban para ir a la escuela logró juntar para comprarse una y junto a sus amigos aprendió a ejecutarla con los métodos de guitarra fácil llegando a ser alumno de Rubén Flamenco, quien es una gran figura del arte salvadoreña. 

Expresó que como artista es muy complejo vivir en un país donde actualmente no hay mucho apoyo, “a nivel personal no me puedo quejar del apoyo porque, aunque sea poco siempre me ayudan, mientras que por otras instancias el apoyo es casi nulo», dijo el artista. 

A pesar de ello aseguró que las artes es parte de su vida y lo sigue haciendo a pesar de las circunstancias, explicó que la manera de innovarse es mediante los nuevos asombros, motivaciones que la vida le brinda a través de vivencias, paisajes, el diario vivir, las películas, la belleza de las personas, entre otros. 

A lo largo de su carrera de poeta ha publicado varios libros individualmente o en colaboración con otros artistas, entre las obras se encuentran Hojarascas, Poemas en Blanco y Negro, Para Cuando Nazca el Sol, teniendo este como coautor al poeta Ulises Masís, Piel de Ojos, con la colaboración de la impresión y publicación del Ministerio de Educación (MINED) entre otros.  

Asimismo, este tras su arduo trabajo ha recibido y ganando diversos premios, el primero de ellos fue un primer lugar de poesía en Usulután, luego de este recibió dos premios más hasta que obtuvo el título honorífico de “Gran Maestre”, este reconocimiento es la máxima distinción que un escritor puede obtener por ganar tres veces en el mismo género literario.    

Actualmente se encuentra cantando en diversos restaurantes o donde sea que lo llamen, mientras que la poesía la mantiene escribiéndola esporádicamente y se dedica a la pintura en sus tiempos libres, su deseo es poder continuar expresando todo lo que siente. 

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