Cerca de mil campesinos desarmados fueron masacrados durante la guerra civil en un departamento del oriente de El Salvador. Masacre a la que aún no se hace justicia.

En las últimas semanas diferentes instituciones han llegado al departamento de Morazán para realizar procesos de exhumaciones de víctimas del conflicto armado, registrado entre los años 1980 a 1992 en el país.

Hasta la fecha alrededor de 350 restos óseos fueron encontrados en diferentes zonas del departamento a través de las exhumaciones que iniciaron desde que finalizo la guerra.

Las investigaciones y testimonios de sobrevivientes demuestran que Morazán fue uno de los departamentos de El Salvador con más asesinados puesto que en el norte de este, se perpetuo la peor masacre de Latinoamérica hasta la fecha. La masacre de El Mozote y lugares aledaños.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos entre las medidas de la sentencia que emitió, hace énfasis en que se cumpla el derecho de que las familias de víctimas conozcan la verdad y haya justicia. 

Entre el 14 y 25 de febrero, realizaron exhumaciones como parte de las diligencias ordenadas por la nueva jueza de Instrucción de San Francisco Gotera, Mirtala Teresa Portillo de Cruz, quien fue asignada por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para que retome el caso; después de la remoción de jueces que hizo sin seguir el debido proceso la Asamblea Legislativa, investigación que era liderada por el exjuez Jorge Guzmán que fue removido.

La nueva jueza tomó la decisión de realizar las exhumaciones luego de que la Comisión Nacional de Búsqueda de Niños y Niñas Desparecidas del Conflicto Armado lo solicitó, basándose en sus propias investigaciones que arrojan que en la zona podrían estar los restos de niños desaparecidos.

Las diligencias que se realizaron específicamente en el Cantón Cerro Pando, de Meanguera, fueron dirigidas por un grupo de especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) quienes esperaban encontrar al menos once personas. Ocho de ellas eran integrantes de una misma familia.

Cristosal, informó el pasado 28 de febrero que luego de seis días consecutivos de excavaciones en el lugar señalado como fosa de varias víctimas del conflicto armado, los peritos forenses encontraron restos óseos de cuerpos que allí se enterraron.

«Hasta el momento se han encontrado osamentas y ropa en la trinchera once de las obras que está realizando el Equipo Argentino de Antropología Forense y el Instituto de Medicina Legal», informó la institución en sus redes sociales.

Fotografía: Yasmín Ramos.

LOS ASESINATOS BRUTALES NO FUERON SOLO EN EL MOZOTE

Luego de casi treinta y nueve años de dolor, de espera y de una búsqueda esperanzadora, familiares de cuatro hombres víctimas del conflicto armado esperan darles una cristiana sepultura.

La hermana de Fredy y David Martínez agradeció a Dios porque por fin las instituciones han llegado a Chilanga para realizar excavaciones en una fosa donde aseguró se encuentran sus hermanos.

“Al fin creemos que vamos a ver una luz al final del túnel, estamos con sentimientos encontrados de dolor principalmente, porque nosotros siempre esperamos encontrarlos vivos, pero sino se pudo al menos vamos a ver los restos de ellos y darles una cristiana sepultura como ellos se lo merecen”, aseguró con una mirada entristecida Elizabeth Martínez.

En diferentes zonas montañosas del departamento de Morazán durante la guerra civil fueron asesinados campesinos desarmados, la mayor masacre se registró en el Caserío El Mozote de Meanguera, pero las familias de víctimas aseguraron que los asesinatos brutales no solo fueron en esa zona.

Del 28 de febrero al 4 de marzo, un Equipo Argentino de Antropología Forense y el Instituto de Medicina Legal, llegaron hasta el Cantón Lajitas Arriba del municipio de Chilanga donde pretendían encontrar cuatro restos óseos de hombres.

Familiares de las victimas acudieron a la zona donde realizaron los procesos de exhumación de los que en aquellos años eran jóvenes, dos de ellos eran originarios del municipio de Yoloaiquin, otro de Delicias de Concepción y del cuarto no se reportaron familiares al momento de observar el proceso.

“Sabemos que ahí están todos porque desde el inicio se nos dijo que ahí estaban, pero como en ese entonces no se podía hacer nada por los operativos que había en la zona, no podían rescatarse, pero con el paso de casi de treinta nueve años ahora esperamos que sí, la búsqueda ha sido larga, mucho tiempo tocando puertas, pero al final han hecho algo” manifestó Lorena Milagro Martínez.

Agregó que al momento de la exhumación vio parte de la ropa, calzado que pertenecían al hermano menor “tenemos fe que ahí están”, sostuvo Martínez.  

La Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos continúa acompañando a los familiares de víctimas puesto que hay daños que aún no se han reparado, pero con las exhumaciones esperan encontrar respuestas favorables que contribuyan a la verdad que esperan las familias.

“La diligencia la ordenó el juez de paz de Chilanga, las personas tenían ubicado el lugar y eso facilita el proceso ante lo que esperamos resultados satisfactorios para el proceso”, aseguró Roberto Martínez, delegado de PDDH en Morazán.

Hasta la fecha en el departamento de Morazán se han registrado exhumaciones en cuatro de los 26 municipios, fueron varios años que el proceso se quedó estancado, pero a través de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos parece ser que las instituciones salvadoreñas por fin brindaran respuesta favorable a las familias que por casi cuatro décadas han esperado dar una cristiana sepultura a sus seres queridos.

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