El comunicador inició Pixels, su agencia de publicidad, cuando aún era estudiante universitario.

Oscar Maradiaga es el rostro tras la marca Pixels, una agencia publicitaria netamente migueleña que ha venido ganando el reconocimiento de forma ascendente en oriente, pues su fundador de apenas 27 años es originario de San Miguel y su creatividad no tiene límites.

Maradiaga es un joven disruptivo en sus ideas, a tal grado que se arriesgó a crear su propia agencia publicitaria cuando aún era estudiante de Comunicación Institucional y Periodismo de la Universidad Gerardo Barrios y su experiencia en el área no era tan amplia.

El creativo está próximo a celebrar su gran ceremonia de graduación, como licenciado en Comunicación Institucional y Periodismo y bastan escucharlo para darse cuenta del orgullo que representa para él este primer paso en su vida profesional, después de grandes sacrificios.

Fue justo cuando cursaba su segundo año universitario y por una recomendación de un amigo suyo, que se le presentó la oportunidad de trabajar en una pequeña agencia de publicidad en la ciudad.

En ese momento no tenía un gran referente en el mundo del diseño y la publicidad, aún con la experiencia básica en softwares de edición y la pequeña noción de lo que eso significaba, se animó a intentarlo.

La primera marca que él recuerda que le fue asignada fue Pastelería Francesa, en ese instante recuerda haberse cuestionado “¿Y ahora qué hago?”  y quedarse en blanco mirando la computadora un buen rato, hasta que le pidió instrucción a uno de sus compañeros, quien no pensó ni dos veces en guiarle por el desafiante mundo de la publicidad.

Maradiaga destaca que siempre se ha caracterizado como alguien muy competitivo consigo mismo, era de los estudiantes que nunca se quedaba con dudas dentro de la clase, ni le gustaba esperar por la siguiente para querer comprender un tema.

Durante su época como estudiante, investigaba mucho y se quedaba después de clases para pedir alguna tutoría.  “Para mi cursar la materia era lo que tenía que pasar; pero yo quería decir de verdad aprendí esto”, expresó convencido Maradiaga.  

Los inicios de Pixels

En la agencia donde Maradiaga comenzó su carrera, los clientes se acercaban a pedir que fuese él quien les manejara la parte visual y comunicativa de sus marcas, ya que veían su trabajo plasmado en otras páginas web cuando su jefe les mostraba el contenido que creaba la agencia.

“Yo quiero el diseñador que tiene este” recuerda escuchar. Aún sin conocerlo ni saber su nombre, pedían el trabajo suyo.

Fue la directora del colegio donde estudió quien le ofreció trabajar directamente el área de publicidad de la institución educativa y aceptó, fue ahí cuando empezó a notar la diferencia y a poner en una balanza el trabajo, tiempo y resultado económico que traía consigo trabajar de manera independiente, cuestión que fue decisiva para emprender su propio camino.

Aun así, resalta que, si no fuese por la oportunidad que tuvo trabajando en esa agencia, no hubiese podido descubrir que se podía dedicar al diseño y la publicidad.

Concretamente, su agencia de publicidad Pixels nació en 2019, con la idea de trabajar por sus propios sueños e inspirar a otros. Aunque inició en solitario en su momento, la agencia de publicidad Pixels ahora es un equipo conformado por amigos, compañeros y personas que poseen la misma pasión por el diseño y el marketing.

Maradiaga comentó que nombrarle Pixels surgió de su inspiración por el universo, y a la vez, por una de las premisas del libro titulado: El sutil arte que te importe un carajo, de Mark Manson, en la que hace referencia a la diminuta existencia de los seres humanos dentro del gigantesco universo.

“Un píxel solo es un pequeño elemento dentro de una imagen digital, por sí solo no hace nada, pero cuando se juntan pueden conformar una imagen”, explicó el comunicador.

Por otra parte, Oscar siempre quiso incorporar gente con su mismo talento, que no lo sintieran como un trabajo, sino como un espacio de aprendizaje para desarrollar y potenciar sus habilidades. De ahí nace la idea de crear una marca, una que deje un legado.

La segunda etapa de Pixels

La pandemia para la agencia fue clave, debido a que todos los clientes cancelaron contrato debido a la situación, y durante semanas el computador de Oscar permaneció apagado. En su momento, incluso, repensó otras áreas en las que podía dedicarse.

Sin embargo, ya que la pandemia causó el surgimiento de muchos emprendimientos, todos ellos necesitaban un logo, una guía para iniciar en redes sociales o fotografía de sus productos. Justamente ahí, Maradiaga vio la oportunidad de trabajar con los emprendedores, y posteriormente, tres meses después los clientes que en su momento cancelaron contrato volvieron a buscarle.

Para Oscar es de gran satisfacción visualizar sus artes en una valla publicitaria, en vitrinas, anuncios en Facebook, anuncios de televisión, y pensar que todas y cada una han sido creaciones que pasaron por su escritorio.

“Quiero llegar a 40 o 50 años haciendo esto, ya no lo veo como un para mientras. Aquí sigo en este camino”, remató con gran seguridad.

Maradiaga ha trabajado con marcas como: Escaparate, Bioaqua, Óptica Oftalmológica, Colegio Corazón de Jesús y de María, Empire Salón, Zoom Óptica, Aeroshop, El Pana, Las Llamas y Oliva Rent a Car, entre otras. Además, también colaboró con la Universidad Gerardo Barrios, con quienes trabajó el catálogo institucional del año 2019.

El joven comunicador recalca que en San Miguel se tiene la errónea idea de que no hay diseñadores, y es tajante con su respuesta al contradecir esa idea, ya que aseguró que solo falta darles una oportunidad y hacer fortalecer este recurso en el oriente del país.

Aseguró que constantemente se pregunta “¿Por qué trabajas?”, la misma que le recuerda por qué hace lo que hace. “Si voy a desgastarme mentalmente, si voy a sacrificar horas, si voy a sacrificar días y hacer esfuerzos extras, que sean por mis sueños”, puntualizó Maradiaga.

Antes de estudiar la carrera que le permitiría afinar sus destrezas, Oscar estudio ingeniería civil, pero se dio cuenta que no era lo suyo y desertó. Posteriormente, comenzó a investigar las propuestas académicas en diferentes universidades, hasta que se encontró con el pensum de comunicaciones de la UGB y todo en él le despertó la curiosidad, misma que lo lleva hoy a ser un joven profesional y el protagonista de sus sueños.

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