La mujer afrontó el duro tratamiento en medio del encierro de la pandemia desde el 2020 y ahora está libre del cáncer

Según dados de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el cáncer de mama es uno de los tipos de cáncer más común en las mujeres en la Región de las Américas: más de 462 mil mujeres son diagnosticadas y aproximadamente 100 mil mujeres mueren por este padecimiento cada año. 

Carmen García, tiene 68 años y es oriunda de San Miguel, ella se desempeña como secretaria, ha trabajado en Unidades de Salud y otras extensiones del Ministerio de Salud durante más de 40 años.

Pero a sus 67 años comenzó una batalla que no creía le tocaría pasar, le diagnosticaron cáncer de mama y su proceso contra el cáncer de mama comenzó, simultáneamente, cuando el virus por Covid-19 fue declarado pandemia a nivel mundial y en El Salvador se empezaban a tomar medidas para paliar la crisis, incluyendo el confinamiento. Desde ahí, en marzo, la remitieron a quimioterapias.

Durante los próximos seis meses, una vez al mes, ella viajaba hasta San Salvador, sola, debido a las restricciones de movilidad que el país presentaba por la pandemia.

“Mi proceso fue bien duro, pero lo afronté, porque yo quería salir adelante de esto, nada me detuvo. No me hizo sentir mal, lo que yo hice fue decir: me toca, tengo que hacerlo yo sola”, recordó con ímpetu García.

Para sus hijos, Carmen es una madre guerrera y su más grande admiración; mientras que para ella fueron sus dos hijos quienes le dieron los ánimos y la fuerza para enfrentar la enfermedad.

 Además, agradece el apoyo que tuvo en su trabajo, ya que en ningún momento la abandonaron durante todo el proceso, sino al contrario, sus compañeros siempre estuvieron pendientes y si necesitaba transporte para movilizarse a la capital, este también le era proporcionado.

Después de haber terminado el tratamiento de las quimioterapias, comenzó con las radioterapias, y para eso, también tuvo que movilizarse hasta la capital. Ella explicó que tenía la rutina de madrugar a las 4:00 de la mañana para estar temprano en el Hospital de Oncología del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) lugar donde fue atendida.

Convivir con el diagnóstico de cáncer de mama

Las personas que padecen cáncer de mama, aparte de tratar con este diagnóstico, también les puede desencadenar un impacto psicológico. La mayoría de las mujeres también experimentan sentimientos de incertidumbre, miedo, ansiedad y depresión.

Para evitar caer en una depresión, Carmen acudía a una de las actividades que le gusta hacer: tejer y entre risas, expresó que su tiempo libre también lo invertía en cocinar, dice que le gusta hacer pan, platillos típicos como nuégados, empanadas, atoles, entre otros. Ya que el medio de sustento de su mamá era un comedor, fue a través de ella de quien aprendió a cocinar.

A criterio de ella, mantener cierta actitud positiva es primordial para enfrentar una enfermedad así que, aunque hubo días duros, trató de mantenerse firme y llevar su vida normal. Nunca se limitó en esconder su padecimiento, al contrario, dice que siendo totalmente honesta y sincera es clave para dejarse ayudar y apoyar por amigos y familiares.

“De Carmencita yo tengo muy buenos recuerdos, porque en cuestión de trabajo ella siempre estuvo dispuesta a colaborar, ella ahí estaba para echarte la mano en el trabajo. Es bondadosa para ayudar al prójimo”, comentó Nora Miranda, compañera de trabajo.

Ahora, Carmen sigue bajo control regular y debe tomarse un par de medicamentos; aparte, piensa en su próxima jubilación y las actividades que quiere hacer, como tejer gorros de lana y otros accesorios que aprendió a hacer para personas que también padecían de cáncer en un albergue en San Salvador, cuando iba seguido por sus tratamientos; aunque al principio le costaba, logró aprender y confeccionar varios. 

El tratamiento del cáncer mamario puede ser sumamente eficaz y con altas probabilidades de supervivencia del 90 por ciento o más si se detecta a tiempo; además, el hacer hincapié en una mayor concientización y educación para la detección oportuna mediante la exploración permanente de las glándulas mamarias, estar atentas a abultamientos, enrojecimiento, cambios de textura, hundimientos o secreciones anormales, son clave para contrarrestarlo.

Pese a que el 19 de octubre es el día mundial que conmemora la lucha contra el cáncer de mama, desde 1983 la OMS lo ha bautizado como el “mes rosa” o mes de la sensibilización acerca del cáncer de mama a nivel internacional, con el propósito de visibilizar y concientizar sobre la detección temprana de este.

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