La mujer lleva 30 años preparando una variedad de tamales para atender el paladar de sus clientes.

Albertina Cisneros de 59 años hizo del gusto culinario por los tamales un trabajo permanente que la ha permitido salir adelante junto a su familia.

La mujer lleva 30 años alimentando el típico paladar de los chinamequenses con su puesto de tamales en el centro del municipio.  

Pero para poder dedicar su vida a la elaboración de tamales Cisneros se sigue levantando como desde el primer día a las 4:00 de la mañana para poder preparar todos los materiales y comenzar la faena antes de que el sol salga.

El negocio se encuentra en el parque central de Chinameca, lugar en el que coloca unos bancos de madera de forma improvisada y que se convierten en sus herramientas donde coloca la deliciosa mercancía desde las 4:00 de la tarde para ofrecer producto recién hecho y con los mejores ingredientes, pero sobre todo con el sabor que solo niña Albertina les pone a sus tamales.

Cisneros relató que dedica entre 13 a 14 horas al negocio, pues son 500 tamales que elabora y cada variedad lleva su complejidad, por ello desde hace ocho años cuenta con dos ayudantes que le hacen la tarea un poco más ligera.

La tamalera es madre de dos hijos los cuales ya están casados, pero niña Albertina recuerda como su hija Guadalupe Morejón de 32 años, desde pequeña le ayudó a preparar y vender tamales, pero eso cambió cuando tuvo que marcharse lejos de su madre, ahora la visita dos veces al mes, y cada que llega se coloca su delantal y se pone hombro a hombro a trabajar junto a su madre.

“Tengo una foto de mi hija donde está contenta haciendo tamales, ella tenía 5 años”, recordó con nostalgia y orgullo Cisneros.

El negocio de tamales se convirtió en el sustento de la familia y permitió que sus hijos recibieran educación básica y media. Albertina además del negocio de tamales, también cuenta con un molino, el cual atiende su esposo.

Niña Albertina mencionó que sus proveedores son los distribuidores de maíz, además de carniceros que le proveen de los materiales de calidad para elaborar los tamales en variedades como: tamales pisques, de pollo, tamales de elote con chicharrón, tamales de pollo con azúcar, como también elotes y riguas, a los que ofrece a un módico precio para que el comensal se lleve la cena a su casa.

El pequeño negocio comenzó con un mínimo capital 30 colones con los que dio paso a poder convertirse en una comerciante de alimentos típicos. Al inicio la mujer vendía los tamales en su casa, pero con en el transcurso del tiempo y tras ver la demanda decidió abrir su negocio a un lugar céntrico de la ciudad.

“Inicie haciendo poquitos tamales, porque no sabia si los iba a vender, pero note que los vendía y que a las personas les gustaban mis tamales, entonces decide hacer más”, recordó Cisneros.

Niña Albertina relató, que la pandemia no le afectó, ya que elabora la misma cantidad de tamales los cuales son alrededor de 500 al día y no se queda sin vender ninguno.

 “Desde la primera vez que le compré tamales a ella, no compro en ningún otro lugar, sus tamales son muy ricos y lo mejor es que cuenta con variedades, para el gusto de cada persona”, dijo José Vázquez, uno de sus clientes fieles.

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