El negocio lleva 23 años proveyendo de queso, crema y otros derivados de la leche a sus clientes salvadoreños dentro y fuera del país.

Alba Rosibel Sorto de 47 años es madre de cuatro hijos de entre 12 y 23 años, que se dedica a la venta de productos lácteos en San Miguel; comenta que decidió iniciar con la venta de productos lácteos con el objetivo de cuidar a su hija y al ser su única hija al momento de abrir el negocio, decidió nombrarlo en su honor, “Lácteos Joseline”.

El negocio que es una herencia de familia de Sorto, pues cuenta que creció en un hogar en donde se vendía queso, ya que sus padres se dedicaban a la venta de lácteos al por mayor.

“Así aprendí sobre el negocio de vender lácteos desde que estaba con mis papás y me gustó, por eso nació la idea de poner mi propia venta de lácteos”, sostuvo la comerciante.

Cuando comenzó con este esfuerzo no imagino que pudiera llegar tan lejos, hasta que a través de amistades logró trascender fronteras y llegar con sus quesos hasta Estado Unidos.

Ahora Lácteos Joseline es el proveedor de la tienda San Sivar ubicada en New Jersey, a los que se les envía producto semanalmente; además, hace envíos mensuales a distintos vendedores independientes en Maryland, quienes comercializan los productos entre sus compañeros de trabajo, familiares y amigos.

“Estoy agradecida con Dios porque él me ha ayudado mucho a salir adelante con mi negocio”, sostuvo la comerciante.

El emprendimiento comenzó solamente con dos productos, que eran el queso duro blando y el queso seco, debido a que eran de larga duración. Luego decidió incorporar la crema y el quesillo a su catálogo de productos.

Actualmente, Lácteos Joseline cuenta con una amplia variedad de productos, entre los que se encuentran requesón, crema, quesillo, queso de terrón, queso con loroco, queso con chile, cuajada, entre otros.

“Yo a mi mamá, la describo como una persona luchadora, que, a pesar de las circunstancias, ella siempre está al pie del cañón, así la describiría yo, como una persona que es bien emprendedora y que nunca se da por vencida”, comentó Joseline Umanzor, hija de Sorto, quién también colabora con su madre en el negocio.

La comerciante señaló que nada ha sido fácil y que la pandemia afectó mucho a su negocio, pues dejó de comerciar los productos en el extranjero porque no había salida de productos.

“Como toda empresa, estamos cumpliendo con todos los requisitos que el Ministerio de Salud nos ha exigido”, comentó Sorto sobre las medidas de bioseguridad que están implementando tanto en la tienda que posee en San Miguel como en el caso de los productos que salen al extranjero.

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