El pasado domingo 28 de marzo  se celebró el Domingo de Ramos, los católicos acudieron a la iglesia para bendecir sus palmas.

Comprar un ramo ha sido todo un desafió en tiempo del Covid-19, ya que la afluencia de vendedores fue muy poca este año en las afueras de la Catedral Basílica de San Miguel, donde por años ha sido el mayor centro de venta de ramos en ciudad migueleña.

Pero el temor a enfermarse generó que los comerciantes de ramos fueran pocos y con ello la escasa venta de los tradicionales ramos.

“Como el año pasado no se celebró, no imaginamos que vendría tanta gente, no nos preparamos con más palmitas, hubiéramos vendido más”, explicó María Sebastiana, quien junto a su esposo y  suegra llegaron a vender desde Yuquaquin.

La escases de ramos afectó a los fieles católicos, porque muchos de ellos se quedaron sin poder comprar el suyo después de la misa de 7:30 de la mañana, los pocos vendedores que llegaron ya habían vendido sus palmas y se habían retirado.

Para el caso de este domingo de ramos, la afluencia de personas a la Catedral Basílica fue numerosa, los feligreses llegaron en grandes cantidades desde la  misa de 6:30 de la mañana.

Tiempo de fe

El domingo de ramos es uno de los tiempos litúrgicos más importantes del año, este día se escenifica la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, montado en un burro, mientras la multitud le daba la bienvenida con hojas de palma en las manos.  Según el Evangelio de Mateo, «la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino».

Pero la pandemia la pandemia afectó desde al año pasado estas tradiciones religiosas a tal grado que en el 2020, no se celebró presencialmente ninguno de estos eventos por la cuarentena,  este año se retomaron las celebraciones, y  la iglesia cuenta con medidas sanitarias, como la toma de temperatura antes de ingresar a la iglesia, alcohol gel, y el uso de mascarilla obligatorio para todos los fieles católicos, tampoco está permito darse el saludo de paz.

Pero con todo y eso los feligreses agradecen el poder celebrar este año este tiempo especial. 

“Es bueno regresar, después de todas las dificultades que  vivimos el año pasado, ahora es momento de celebrar, con precaución a no contagiarnos, pero dando gracias que aun tenemos la oportunidad de venir y celebrar con nuestra familia” comentó una feligrés.

Deja un comentario