Pese a la vacunación de la población israelí, el país mantiene medidas estrictas de confinamiento.

Israel tiene restringida la entrada de turistas desde que comenzó la pandemia, permitiendo únicamente el ingreso de ciudadanos o residentes del país. Esto con el fin de evitar mutaciones del Covid-19, que puedan ingresar las personas que se encuentran al extranjero.

Todo aquel que quiera regresar al país debe realizarse una prueba de Covid-19 en el aeropuerto de Ben Guiaron, para confirmar si es negativo, teniendo como condición colocarse una pulsera electrónica si resulta positivo.

El parlamento israelí aprobó el uso de esta pulsera para controlar la cuarentena de todos los que regresen al país como estrategia para detener la ola de coronavirus, además los diputados a favor mencionaron que “la entrada de una nueva variante puede causar resistencia a la vacunación”, por lo tanto, es una medida obligatoria. “Aquellos que se nieguen hacer monitoreados electrónicamente o que no cumplan con los requisitos determinados por la ley, serán enviados a un hotel gestionado por el gobierno para la cuarentena”, informó el parlamento.

El brazalete funciona como un controlador de ubicación por medio de GPS Y Bluetooth que se conectan a los móviles, los cuales al violar el periodo de aislamiento el móvil envía una notificación a las autoridades.

En Israel más de cuatro millones de residentes han recibido la dosis de la vacuna, luego de tres confinamientos nacionales. Esto permitió una reapertura económica y mayor actividad social; de hecho, la semana pasada comenzó una reapertura parcial donde se permite un máximo de 3 mil israelíes a que salgan durante el día.

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